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Obesidad Infantil

La obesidad es hoy en día un problema importante a nivel de la salud. El consumo de alimentos con alto valor energético, viagra order se ha incrementado en los últimos años y es imperioso dar a conocer a toda la población, remedy lo que constituye una alimentación sana y equilibrada.

Antiguamente un niño gordo era sinónimo de "Niño comiendo una donut mientras mira la televisión" niño sano. Esta creencia hay que hacerla desaparecer de raíz. La obesidad es un problema muy serio en un niño y es por esta razón que si un bebé se vuelve bastante rollizo durante el primer año, erectile esto no debe ser considerado simpático. Es en este momento que se debe tomar todas las medidas necesarias ya que estamos a tiempo de que adquieran un buen hábito alimentario.

Generalmente la aparición de la obesidad es antes de los dos años, y en otros casos, se puede ver en la pubertad y adolescencia. La obesidad contribuye a incrementar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial, colesterol, etc.

¿Cuáles son las causas por la que mi hijo puede ser obeso?

Nos encontramos frente a varios factores que producen la obesidad. Entre estos cabe destacar la herencia, el apetito, el estado de ánimo, el temperamento…

Un niño que proviene de una familia en la cual sus integrantes son gordos, tiene más posibilidades de que tenga sobrepeso.

Niños que no realizan ningún tipo de ejercicio, van a acumular mayor cantidad de calorías de aquel niño inquieto que ama las actividades al aire libre o realiza cualquier deporte que lo mantiene en movimiento.

Por otro lado, los niños con un apetito importante, que además se dirige a los alimentos abundantes y para colmo prefiere siempre la comida chatarra, será por naturaleza más gordo que aquel que come verduras, carnes y frutas.

¿Es la infelicidad un factor para la obesidad?

Si. En muchos niños se nota apetitos excesivos que comienzan a desarrollarse en un período posterior a la infancia y se ha observado que en muchos casos se deben a no sentirse felices con ellos mismos ni con la vida.

Niños que se sienten infelices por determinadas razones como puede ser la de no ser capaces de establecer relaciones firmes con otros niños, hace que naturalmente se sientan excluidos. Un sustituto de este sentimiento es habitualmente el atiborrarse de golosinas o cualquier tipo de comida chatarra.

Otro tipo de preocupaciones que se presentan en el niño, como puede ser problemas en la escuela o en la familia, hacen que los mismos busquen consuelo en el exceso de comida que, sumado al ritmo normal de crecimiento, da como resultado la obesidad.

Cabe destacar que la obesidad generalmente se convierte en un círculo vicioso bastante difícil de desatar. A un niño obeso le es difícil disfrutar con determinados juegos o ejercicios, sobre todo si requieren de mucha actividad, esto trae como consecuencia que se sienta ajena al entorno y sumado a la natural crueldad presente en los niños que tienden a burlarse de los gordos, tenemos como resultado, el aislamiento cada vez mayor de ellos por sentirse rechazado o marginado.

Es entonces entendible que cuando se dice que la obesidad es un problema serio para cualquier niño, no se debe dejar pasar ni un momento más y se debe comenzar a combatirla en cuanto aparece.

¿Cómo puedo prevenir la obesidad en mi hijo?

  • En primer lugar observar cuales son los hábitos nutricionales de la familia. Partimos de la base que si los padres se alimentan mal, tenemos hijos que también van a seguir esta conducta. El niño va a comer lo que se le pone en el plato, o sea, que antes que nada, hay que modificar lo que se come en la familia para que el niño pueda imitar una alimentación sana y equilibrada.
  • En otros casos de padres que no son obesos, tienen como obligación moral vigilar estrechamente la alimentación de sus hijos y limitar el consumo exagerado de alimentos. El ejemplo de qué alimentos, cómo y cuándo es la mejor forma para educar a los hijos. Ya que compartir los alimentos constituye una actividad social y trascendente en la relación familia, esta oportunidad debe aprovecharse para prevenir la obesidad infantil y evitar llegar al tratamiento que es muy complejo y prolongado.
  • Alimentar adecuadamente a los niños desde su nacimiento y durante los primeros años de vida, es un factor clave para impedir que aparezca la obesidad. Desde los primeros meses de la vida se identifican los sabores, se conocen los alimentos, sus texturas, se adquieren los hábitos de alimentación, se marcan los gustos y las preferencias por los alimentos, siendo que, al nacer es importante comenzar la alimentación mediante el pecho materno a libre demanda.
  • Otro punto clave es cuando se comienza a introducir alimentos distintos al de la leche materna. Esto tiene que ser gradual siguiendo las pautas que establezca el pediatra, pero, cabe destacar que no se debe nunca obligarlos a comer demás u obligar a que coman algo que no les gusta.
  • Es en el período de los dos primeros años de vida donde se adquieren los hábitos alimentarios más importantes y es por esto, que es necesario que se establezcan reglas claras y sencillas para la alimentación, como lo son horarios de cada comida o comportamiento en la mesa. Tampoco utilizar recompensas del tipo “te doy una golosina si te comes todas la verduras del plato” ya que, lo único que se logra con esto, es que el niño luego pase a preferir este alimento al relacionarlo con el acto de premiarlo, y descarte cualquier otro.
  • Por otro lado debemos incentivar a nuestro hijo para que realice deportes o cualquier actividad física. Esto es clave para combatir la obesidad. Obviamente que el ejercicio favorece el gasto de energía y la pérdida de peso por este medio. Pero no solamente va a ser bueno para ayudar a combatir la obesidad, sino que también cualquier deporte es excelente para ayudarlo a que se integre a otros chicos y comenzar a integrarlo de alguna manera.

Para concluir este artículo, no debemos confundir un niño gordito o que aumenta de peso a un niño obeso. Cabe aclarar que existe una tendencia que va entre los 7 y 12 años a aumentar de peso. Esto no quiere decir que sea vuelva obeso.

Otros niños suelen aumentar de peso en la pubertad para luego adelgazar a medida que avanzan en la adolescencia y los padres tienen que saber que este cambio es normal y, generalmente, desaparece más adelante sin necesidad de sentir que esto va a ser un problema a futuro.

Por último es necesario recalcar que cualquier duda que se nos presente, siempre debemos concurrir al consejo que nos dé el pediatra de nuestro hijo por la única razón de que es un profesional que sabe cómo encarar el tema y nos guiará de la mejor manera para sacar a nuestro hijo adelante sin que la obesidad se vuelva un cuadro patológico.

Gabriela Nari | Editora de Suhijo.com

3 Comentarios

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