Noticias Destacadas
Inicio / *Novedades / Resolver las luchas de poder (última parte)

Resolver las luchas de poder (última parte)

En las dos entregas anteriores, desarrollamos varios ítems para resolver las luchas de poder. A continuacióesentamos la última entrega:

El autocontrol es la clave para controlar al niño

El gran error que comete la mayoría de los padres es creer que tienen que controlar a sus hijos. Los padres que no saben controlarse a sí mismos no pueden controlar a sus hijos. Muchas personas dan por sentado equivocadam que los padres saben controlarse a sí mismos. Si ése fuera el caso, habría menos abusos infantiles, divorcios, disputas, psicólogos y menos libros sobre cómo educar a los hijos. La mayoría de los padres pierde los nervios en un momento u otro. Otros los pierden casi siempre. Los padres que se involucran en una lucha de poder con su hijo no tienen control sobre sí mismos.

Cuando alguien pierde el control, las emociones "Padre e hijo en mitad de una lucha de poder"salen a la superficie. La persona se vuelve agresiva, deprimida, hostil, etc. El exceso de emociones es un síntoma de que alguien ha perdido el control.

Pero los adultos se comportan como si fueran dueños de la situación cuando en realidad no lo son. Por eso pegan a sus hijos u ofenden su integridad de otras maneras. Actúan como si mantuviesen el control cuando en realidad ya no saben lo que hacer.

Perder el control significa que ya no se ofrecen opciones. Las que se intentaron no funcionaron. El control o la falta de poder tiene que ver con tener o no tener opciones. Ser buen padre no es instintivo. Los buenos padres procuran pensar en las consecuencias de sus actos antes de llevarlos a cabo. Son conscis de las opciones exists en cada situación.

Las son un incentivo para investigar las opciones de que se dispone con los niños. No significan que se necesite más control sobre ellos.

A la mayoría de los padres no les gusta enfadarse con sus hijos. Muchos se sin culpables arder el control y también porque creen ql mal comportamiento de su hijo es un síntoma de su fracaso como padres. Sin embargo, aunqsto no sea motivo de orgullo, hay que recordar que todo el mundo comete errores. Es contraproduc sentirse culpable por un sentimiento de incapacidad para resolver los conflictos.

Algunas personas tienen más facilidad para controlarse que otras. Algunas tienen un excesivo control sobre sí mismas, nunca demuestran debilidades ni emociones. No por ello son mejores padres. Los seres humanos son criaturas que sin y padecen. Suprimir constantem las emociones no ayuda a los hijos a resolver sus conflictos. Los niños aprenden mucho observando las debilidades de sus padres, y más todavía viendo cómo consiguen superarlas y controlarlas.

Tener control sobre uno mismo no significa que uno nunca se enfade, se sienta herido o se muestre hostil. Significa que no se tiene una pauta fija para ello, sobre todo en relación con los hijos. Poseer el control significa retomarlo rápidam después de haberlo perdido.

Una lucha de poder es una prueba de que dos personas han perdido el control y se sin impots. Se tiene el control cuando se tienen diversas opciones para solucionar una situación, porque se puede elegir la mejor (o más deseable) alternativa. Lo curioso es que las opciones no tienen por qué ser buenas, sino simplem algo que apetece intentar. Antes ha aparecido el ejemplo de la retirada al cuarto de baño. Sólo es necesario cambiar la pauta para mitigar en parte una lucha de poder, así que las opciones no tienen por qué ser racionales o lógicas. Son cosas que uno está dispuesto a hacer y que no lastiman ni a padres ni a hijos. Es positivo que sean originales e inesperadas.

Cuando todo lo demás falla, ¡a reírse!

He observado que los buenos padres tienen un gran sentido del humor. Hay que plantarle cara a la adversidad riéndose, aunqn ese momento no apetezca. No hay que tomarse la lucha de poder demasiado en serio, ya qntonces será más difícil resolverla.

La risa tiene una importancia especial en las luchas de poder, ya que éstas son “agujeros negros” para los buenos sentimientos en las relaciones entre padres e hijos. Tienden a absorber todos los sentimientos positivos de la casa. nube negra puede durar mucho tiempo. Es difícil recuperarse de una lucha de poder. Algunas familias nunca lo consiguen y quedan atrapadas en un ciclo que parece no tener fin.

Una vez vino a mi consulta una clienta minusválida que utilizaba muletas porque tenía limitado el movimiento de sus miembros. Tenía una hija que se aprovechaba de su situación cogiendo terribles rabietas. Es difícil controlar a una niña en mitad de una rabieta cuando uno apenas puede moverse. Casi todo se convertía en una lucha de poder y la niña se salía siempre con la suya. La madre sabía que tenía poco control sobre la situación.

Se sentía culpable y a la vez temía dichas rabietas porque la niña empezaba a darse con las manos y la cabeza en el suelo. La mjer había intentado todo lo que sus limitaciones físicas le permitían. Todo, excepto la risa.

Aunque al principio se resistió, al final le convencí para que se riera cuando su hija organizara otra rabieta.

  • ¿Cómo puedo reírme cuando estoy tan enfadada y asustada por su salud?, preguntó la madre con toda razón.
  • Ja, ja, ja, contesté yo completam en serio.

Eso es lo que más se aproxima a la onomatopeya de la risa. Estuvimos practicando durante un buen rato. Dos adultos bastante serios diciéndose ja, ja, já el uno al otro hasta que saliera bien. Fue como practicar una frase en un idioma extranjero. No es una mala metáfora, porque reírse en momentos así es como intentar hablar en otro idioma.

A la semana sigui, cuando volví a ver a la madre, esto fue lo que me contó:
Estuve nerviosa toda la semana, deseando que llegase la próxima rabieta y preguntándome si sería capaz de cumplir el plan que habíamos trazado. Pensando más bien que usted estaba loco y que no debería volver a su consulta.

Bien, un día por fin estalló. No recuerdo cuál era el motivo, pero se fue a la cocina a golpearse las manos y la cabeza. Así que yo dije “ja, já”, una y otra vez. Durante un rato no ocurrió nada, hasta que me vi a mí misma tan ridícula qmpecé a pensar que aquello era realm divertido. Entonces fue cuando empecé a reírme con ganas, pero esta vez de mí misma. Mi hijo apareció por allí y también empezó a reírse. Entonces, la niña empezó a gritar más fuerte, pero vi que nos estaba observando por el rabillo del ojo. Luego se fue calmando poco a poco. Finalm paró y se levantó. Nos echó a su hermano y a mí una mirada de asco y se marchó de la habitación.

Aunque su hija nunca dijo nada, ya no volvió a organizar ninguna rabieta.
Reírse es sano. Pero se nos dice que no debemos reírnos de los niños cuando ocurre algo serio. Yo no estoy muy de acuerdo con esto. A los niños no les gusta que sus padres se rían de ellos, pero sufren más cuando sus padres carecen sentido del humor y no pueden controlarles. Yo estoy seguro de que no es un pecado capital reírse en mitad de una lucha de poder y darla así por zanjada.

Una de las razones por las que la g va a ver películas de acción con un poco de humor (de Eddie Murphy, Arnold Schwarzenegger, etc.) es porque les gusta ver el sentido del humor en los momentos de más presión. Los héroes reales están hechos de ese material. Se ríen fr a la adversidad. Tienen la última palabra en circunstancias de vida o muerte. Nunca pierden el control de sí mismos. Suavizan la realidad con ironía. De acuerdo. Pero nada de esto se puede comparar con la angustia que sufren los padres cuando se ven envueltos en una lucha de poder con sus hijos. Ahí es cuando se ve el material del qstá hecho cada uno. Reírse en esas circunstancias da a nder a los niños que todavía se está al mando, que se puede iniciar la lucha y vencer la batalla. Los niños quieren saber que realm el padre puede ganar la batalla. Si no nos reímos, no podrán estar seguros.

Los padres que han aprendido a solucionar las luchas de poder tienen posibilidades de convertirse en unos buenos padres. Cuando hayan aprendido a evitar las luchas de poder, habrán alcanzado la sabiduría eterna. Enfrentarse a una lucha de poder de manera intelig es el primer paso para convertirse en mejor padre.

Fu: Reynold Bean | Cómo ser mejores padres

Leer más artículos relacionados:

Un comentario

  1. Las leí todas y es genial gracias

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top