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Sensibilidad a flor de piel

Es inevitable: los primeros meses del bebé son agotadores. Enfrentas una vida nueva que te colma de responsabilidades en varios niveles. Por eso debes buscar la manera de consentirte un poco. Empieza por reconocer y validar tus emociones y trata de satisfacer tus propios deseos y necesidades. No olvides que si estás contenta, health disfrutarás mejor de tu bebé y todos en tu casa se beneficiarán.

Un cambio de vida

Este cambio radical en tu vida implica también una dosis de estrés. Tendrás que adaptarte a un nuevo estilo de vida, ask a la gran responsabilidad de ser madre, a un nuevo desafío en el plano económico, a cambios en la relación con tu pareja y otros miembros de la familia. A todo esto se sumarán noches sin poder dormir como antes. La clave está en comprender que si bien estás emprendiendo una tarea difícil, hay maneras de aliviarla:

Descansa lo suficiente. Cuando no se consigue el descanso"Madre con hijo recién nacido durmiendo" adecuado, el día se torna más difícil, por esto debes intentar recuperar el sueño perdido en la noche, en distintos momentos del día. Descansar con tu bebé es una técnica efectiva: aprovecha los momentos en que él duerme para dormir tú también, no importa la hora que esto sea. Técnicas de relajación también ayudan a recuperar la calma y la energía.

Aliméntate con una dieta balanceada. Tomando en cuenta las demandas de tu cuerpo en esta etapa, es importante que sigas una dieta adecuada. El alimento es el combustible necesario para tener energía y proteger tu sistema inmunológico.

Haz ejercicio. Es bueno para el bienestar físico y mental, y te provee de energía. Consulta con tu ginecólogo para que te indique cuándo puedes comenzar a ejercitar. En ocasiones, unas vueltas a la manzana son suficientes.

Busca un tiempo exclusivo para ti. Hasta los trabajos más demandantes habilitan un tiempo de descanso, la maternidad no debería ser la excepción. Un tiempo afuera de la situación te permitirá volver a ella renovada. Y puede ser algo tan simple como un baño reparador o una pausa de lectura concentrada.

Habla con alguien. Una de las mejores formas de evitar o alejar el estrés es compartir las preocupaciones con otra persona. Suele ser muy reconfortante contar con alguna oreja amiga, que podría ser tu pareja, un amigo o un especialista. Si te sientes sola o aislada, pide ayuda, no intentes resolver todo por tu cuenta.

Comparte tareas con tu pareja o con quién vivas. Si te sientes superada, tu pareja debe saberlo, conversa con él sobre tus sentimientos. Y, en la medida de lo posible, intenta que comparta contigo el cuidado cotidiano del bebé.

No te encierres. Intenta salir todo lo que tu estado físico y las demandas del bebé te permitan. Encuentros con amigos, familiares y, en especial, con otras madres con experiencias similares, pueden resultar reconfortantes.

¿Cómo puede ayudar el papá?

Como madre es natural que te sientas absolutamente imprescindible para tu hijo. Pero no debes desestimar la significación del padre en las primeras semanas de vida del bebé pues su presencia es clave:

  • Él puede darte ánimo, y animarte es muy importante. Ten presente que el cansancio que sientes por el parto y la lactancia es intenso; su presencia podría aliviarte.
  • Aunque deba salir a trabajar, el padre puede administrar sus tiempos de un modo especial en esta etapa. Si no lo plantea, sugiérele preservar momentos para participar en los cuidados básicos del bebé y así apoyarte en lo que necesites.
  • Déjalo que manifieste su amor por el bebé y se acerque a él las veces que quiera y como pueda. Anímalo. Si tu niño se siente seguro con su padre, la presión sobre ti será menor.

Fuente: Unicef| Bienvenido bebé – Guía completa para el cuidado del recién nacido 0 a 3 meses | Elaisa Pozzi – Rosario Valdés

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