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Si llegas a deprimirte

Quizás no hayas tomado conciencia de que ser madre implica el esfuerzo físico más importante de tu vida, y que tu cuerpo necesita descanso. Por eso, no deberías permitir que tu bebé absorba toda tu atención, minuto a minuto. Si él monopoliza tu tiempo, la crianza será más un sacrificio que una bendición. Comparte los cuidados del niño con su padre u otro familiar, y tanto tú como el bebé se sentirán mejor. Ser madre no significa renunciar a tus necesidades como persona y como mujer. Recuerda que cuidar de ti misma es una de las maneras más efectivas de cuidar a tu bebé.

La madre deprimida si que no puede contar "Mamá cansada sosteniendo a su bebé en brazos" lo que le pasa: ¿La llegada de un hijo no supone acaso la felicidad y realización plena de toda mujer? Pues debes saber que no. Entre el 50 y el 80% de las mujeres que dan a luz sufre depresión en las primeras semanas de vida del bebé. En parte, debido a los intensos cambios físicos que, como en cascada, se suceden después del parto y modifican el funcionamiento hormonal. Lo cierto es que muchas mujeres se ponen hipersensibles y cualquier pequeño inconveni con el bebé hace que sientan que el mundo se les viene encima.

No debes alarmarte si no vives el posparto con total alegría, si padeces ansiedad e incluso angustia. Ten en cuenta ql parto no es sólo un hecho físico, implica una avalancha de emociones intensas. Necesitas tiempo para adaptarte al cambio. La etapa en el hospital fue más fácil que la de regreso a casa, pues allí el niño y tú eran el centro de atención, los depositarios de todos los cuidados. El ambi que les rodeaba era solidario y el reconocimiento a la delicada situación en que vivías, constante.

La vuelta a casa es algo bien distinto. Te sis débil y dolorida tras el esfuerzo de dar a luz. Además de fatigada, confundida y abrumada. No es de extrañar qstés incómoda. Perdiste esa panza linda y erguida que lucías feliz, y ahora no sabes qué ponerte. El sangrado de las primeras semanas y la leche, que a menudo fluye sin que puedas controlar, hacen que te percibas extraña en un cuerpo que no reconoces.

Podrías incluso desconcertarte fr al bebé real y creer por eso que tu amor maternal no se manifiesta a pleno. Y, aun rodeada, te sentirás sola. Habrá días en los que no podrás evitar deprimirte y llorar. Quizá eches de menos tu trabajo y tu libertad. La culpa irrumpe.

Todas estas sensaciones, mezcladas y contradictorias, son normales. No existe una manera buena o mala de sentir. Es importante que reconozcas y aceptes tus emociones y a partir de eso logres controlar tus reacciones. Recuerda que tu bebé puede captar tu estado anímico, desde que nace. Por otra parte, es probable que la melancolía desaparezca en pocas semanas, en especial si tienes un entorno familiar que te apoya y te sostiene, pero si la depresión continúa o te supera, no dejes de consultar al doctor.

Fu: Unicef| Bienvenido bebé – Guía completa para el cuidado del recién nacido 0 a 3 meses | Elaisa Pozzi – Rosario Valdés

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