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Cómo afectan a los niños las peleas en el divorcio

Una de las cuestiones que preocupan a los padres es el efecto del divorcio en el desarrollo de la salud mental del niño y la probabilidad de que tenga algún efecto en su vida adulta. Los investigadores han descubierto que las personas qxperimentan la separación familiar en la niñez tienen sólo un riesgo ligeram más elevado de desarrollar problemas de conducta o psiquiátricos que los niños que provienen de hogares estables. En los que provienen de un medio económico acomodado, no hay diferencia ninguna en el factor de riesgo. De hecho a los niños de hogares deshechos les puede ir mejor que a los que proceden de hogares estables, pero desgraciados.

Sin embargo, estos descubrimientos no nos "Niña escuchando a sus padres pelear"permiten estar completam satisfechos de nosotros mismos. La información relativam tranquilizadora sobre los efectos de estos hogares en una enfermedad psiquiátrica posterior a la infancia no se repite en lo que concierne a la delincuencia. En este caso las influencias son más malignas, dadas ciertas circunstancias agravantes. La delincuencia está asociada con la ruptura de hogares donde ha habido mucha desarmonía entre los padres; la asociación no se establece con la ruptura del hogar en sí. La pérdida de un padre por una separación conyugal puede producir muchos más problemas, a largo plazo, que la pérdida por muerte. Esto puede deberse a los sucesos desagradables que a menudo preceden a la ruptura o a ql niño experimenta un sentimiento de traición, de abandono en cierto modo intencionado.

Lo que todavía no sabemos con seguridad es si los efectos negativos a largo plazo se reducen armanecer el niño en contacto con los dos padres después de la ruptura; los datos indirectos indican qsta condición puede ser importante. Entre los problemas a largo plazo que han sido asociados con divorcio y la separación están la depresión, la falta de autoestima, los problemas en las relaciones heterosexuales (especialm en las niñas), las dificultades en asumir la paternidad y una probabilidad más alta de divorcio en el futuro matrimonio de estos jóvenes. Hay muchas interrogantes sobre el significado preciso y el alcance de estos efectos, pero podemos estar seguros de que actualm las diferencias entre niños de familias divorciadas y niños de familias estables son pequeñas. Mucho depende de influencias como la calidad de la relación con cada uno de los padres y de cómo cambian tras la separación.

Una atmósfera familiar de lucha y agitacióevia a la separación parece ser una de las influencias más corrosivas. s peleas son algo que los niños describen como algo muy perjudicial, especialm los episodios de hostilidad entre el padre y la madre. Algunos divorcios se caracterizan por el escándalo y la cólera, por no mencionar la violencia. Los niños que son testigos de las luchas entre las dos personas que más quieren, están expuestos a conflictos insolubles de lealtad y completa desolación. Pueden verse forzados a tomar parte. Con demasiada frecuencia se convierten en los campos de batalla de las guerras conyugales y son un blanco tentador para las recriminaciones mutuas sobre s como la negligencia, el favoritismo o la mala sangre.

Indefensos como son, los niños se convierten en la cabeza de turco ideal en el momento en que los padres se sin desgraciados y frustrados. Como hijo de la esposa rechazada (posiblem odiada), el niño refleja cualidades molestas de la pareja. sinrazón nace de las tensiones y la hostilidad de un matrimonio desgraciado; la presión sobre los adultos que deben vivir en intimidad a pesar de su incompatibilidad, les obliga a hacer y a decir cosas malévolas y penosas que no se permitirían a sí mismos bajo circunstancias normales.

Fu: Martin Herbert | Los problemas de los niños

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Un comentario

  1. Esta investigación nace de la inquietud proveniente del cambio que se produce a nivel emocional dentro de la familia producto de la separación ( padres deprimidos, reinstalación simbiótica madre – hijo, infantilización de los primogénitos, entre otros ) y como los niños se verán afectados por estas nuevas condiciones. A través de esta investigación se plantea la posibilidad de que exista una relación entre hogares constituidos por solo una figura paterna, sobre el desarrollo socio-emocional afectivo del niño de tres a cuatro años en cuanto a su autonomía, valores y actitudes frente a sus compañeros y adultos. Para esta investigación se utilizo una muestra de veintisiete niños, (trece varones y catorce niñas) provenientes de dos jardines infantiles de un nivel socio económico medio alto. De los veintisiete niños, catorce provienen de hogares constituidos por los dos figuras paternas y los trece restantes provienen de hogares constituidos por solo uno de los padres. Para medir el desarrollo socio emocional afectivo se utilizo una pauta de observación que arrojo resultados que no nos indicaban alguna diferencia significativa entre ambos contextos.

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