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Importancia del juego en el niño

Si observamos a un niño ensimismado en su juego, treatment colocando un bloque sobre otro, aprendiendo a andar en bicicleta, o armando un castillo con arena, los padres, con nuestra visión adulta, tendemos a pensar que solamente están divirtiéndose, algo totalmente diferente a una obligación como puede representar el ir a trabajar. Si retrocedemos en el tiempo quizá podamos recordar que en nuestra infancia, se nos inculcaba que el juego era diversión, hacer los deberes una obligación y que ir a trabajar una carga pesada para el adulto.

Si miramos ahora con otros ojos al bebé que está "Niño sonriente mostrando sus manos sucias de barro"practicando la motricidad fina, pasando el sonajero de una mano a la otra, o bien al chiquito que intenta ponerse de pie solito, lo que en realidad están haciendo, es preparándose desde pequeños para el mundo. Se están entrenando para el trabajo útil que van a realizar en el futuro, de igual forma que el estudiante de sexto año, prepara sus exámenes para poder ingresar a la facultad. Los niños adoran los juegos, no porque estos sean fáciles, sino porque suponen un desafío duro que desean resolver para sentirse satisfechos.

Muchas veces, como padres, nos quejamos de que nuestro hijo quiere jugar todo el día con las ollas y sartenes, en vez de hacerlo con sus juguetes nuevos. Pensamos que se aburrió demasiado pronto pero, la verdadera razón es que, en primer lugar ellos imitan lo que los adultos hacen; ¿no juegan ellos con ollas? tiene que ser divertidísimo y por otro lado, es que debemos permitir al niño que disfrute y explore del juego que él desee y no el que nosotros imaginemos que es el mejor para ellos.

¿Juguetes caros o sencillos?

Muchas veces nos preguntamos qué juguete es el adecuado para nuestro hijo. Por lo general, un niño disfruta mucho más con un juguete sencillo que con uno más elaborado. Y no es porque los niños sean simples… todo lo contrario. La verdadera razón de esta preferencia radica en que ellos están dotados de mucha imaginación. Si un niño tiene para elegir entre el tren de metal nuevo, que va por rieles, que se prende y apaga con un botón o, simples bloquecitos de madera que conforman el tren, aunque parezca mentira, la segunda opción es la que le resulta más tentadora. Por supuesto que también va a jugar con el tren nuevo, pero vamos a observar que se aburre enseguida, mientras que, los vagones hechos con bloques de madera son diferentes; son juegos para niños recreativos. Los pequeños ponen a prueba su ingenio y habilidad, formando una larga hilera con estos bloques y pararse a admirar su obra de arte terminada, es lo máximo. Para ellos es un desafío enorme. Probablemente se les ocurra transformar un camión con remolque, colocan estos bloquecitos encima y realizan entregas en la ciudad. Si se cansan, pasan a transformar en barcos los bloques, donde seguramente navegarán por un mar tormentoso en grupos o separados. Los niños pueden continuar durante horas así.

Muchos padres que no tiene dinero para gastar en juguetes caros, se sienten tristes porque no pueden adquirir ese autito enorme que está en la vidriera de la juguetería o la casa de muñecas que vieron que tiene la vecinita. Si pensamos todo lo que los niños pueden hacer con una caja de cartón, la misma va a oficiar de casa, camión, cama, garaje, avión y barco a la vez, estamos entendiendo la importancia de los juguetes en el desarrollo infantil, pero tampoco tomar esto como excusa para no comprar nunca más un juguete nuevo solo porque se piensa que se va a arreglar con lo que tiene en la mano. Va a llegar un momento en que el niño pida la bicicleta y es bueno que los padres, si pueden, se la compren. Sólo quiero transmitir la importancia de las cosas sencillas en la vida de nuestros hijos.

Cada juego a su tiempo

Cuando un adulto juega con un niño, generalmente se siente tentado a inventar un juego fuera de lo común o complicado por demás. Puede ser el caso de que se le haya regalado a una niña una muñeca con un vestuario completo y los padres quieran empezar de forma inmediata a vestirla, colocando por ejemplo, en primer lugar la ropa interior. Resulta que la pequeña quiere colocarle el buzo azul obviando todo lo demás. Y es que siempre se debe respetar el momento del juego. Los adultos no se tienen que entrometer. Cualquier niño disfruta de la compañía de un padre en el momento de jugar, pero siempre y cuando, se juegue a su nivel.

Por otra parte, puede darse el caso del padre que nunca tuvo un tren en su infancia y le regala a su hijo para reyes, uno espectacular. No ve la oportunidad de empezar a armarlo, así que, ajusta los vagones y comienza a unir los carriles de las vías. Mientras tanto, el niño ha tomado uno de los vagones y lo tiró lejos golpeándolo contra el sillón. El padre exclama: ¡No, no! ¿Pero qué estás haciendo? ¿No te das cuenta de que se puede romper? Tenés que colocar el vagón sobre el riel, así de esta forma, como lo estoy haciendo yo. El niño toma entonces el vagón y lo empuja sobre el riel, pero este cae fuera. El padre vuelve a recriminarlo No tenés que empujarlo, tienes que prender la máquina y vas a ver cómo funciona solo. Quizá el niño no tenga la suficiente motricidad ni para prender la máquina, ni para saber desde dónde se hace esto, así que, probablemente haya perdido interés en el tren y toda su maquinaria completa. Posiblemente el padre se enoje y el niño se entristezca ya que seguramente surja dentro de él, un incómodo sentimiento por no haber podido complacer a su padre, además de sentirse frustrado porque no supo poner en marcha la locomotora. Escucha la opinión del niño, esto es muy valioso…

Cada niño está capacitado para jugar con trenes, pintar dibujos de forma prolija, vestir a sus muñecas, etc. pero respetando cada etapa de su desarrollo. No es bueno apurarlos quemando estas etapas. Lo único que se logra al intentar pasar a un nivel más avanzado, es que se sientan incompetentes y por consiguiente frustrados. Obviamente que esto les hace mucho daño y ningún bien. Lo correcto es dejar que el niño le muestre al adulto cómo jugar. Solamente en el caso de que lo pidan, ayudarlos. Si se les regaló un juguete complicado, las opciones sanas son: o permitirle que juegue a su manera, o de lo contrario guardarlo hasta que esté preparado para su uso.

Se ensucia jugando

A los niños les gusta hacer muchas cosas que los ensucian, y que son buenas para ellos. Les fascina hacer pozos en la tierra y en la arena, meter los pies en el barro, jugar en el agua. Les gusta rodar por la hierba, tomar barro entre las manos. Cuando tienen oportunidad de hacer estas cosas espectaculares para ellos, pensemos que enriquece su carácter, los vuelve personas cálidas, de la misma forma que la música hermosa, o encontrar una pareja, mejora el carácter de los adultos.

Los niños pequeños a quienes siempre se indica con aspereza que no ensucien sus ropas o que no hagan desorden, y que lo toman al pie de la letra, resultarán niños limitados. Si se vuelven demasiado temerosos de ensuciarse, también serán demasiado prudentes respecto de otras cosas, y ello será un obstáculo para que se transformen en las personas independientes, amables y responsables, que todo adulto desea para su hijo.

Con esto no se quiere transmitir que se permita a un hijo que haga toda clase de ideas que le surjan. Pero en el momento en que se tenga que parar la acción, no es necesario asustarlos ni entristecerlos; sencillamente, mantenga como adulto la calma y, una idea, es que cambie lo que está haciendo, por algo un poco más práctico. Por ejemplo, si desean hacer tortas de barro cuando tienen puesta su mejor ropa, pueden autorizarlos a cambio de que primero se pongan ropa más vieja.

No obligarlos a que presten sus juguetes

Entre el año y medio o dos, cuando los niños comienzan a relacionarse entre sí y jugar juntos, es normal que tiendan a sacarse los juguetes de forma brusca. Cualquier niño chico tiene que tener algo que le pertenezca y, si se lo pide, es muy extraño que lo entregue de buenas maneras: o se lo quedan aferrándolo con fuerza, o lo entregan con rabia. A veces los padres piensan que su hijo tuvo una reacción muy fea, pero a esta edad, es totalmente normal. Ya va a haber tiempo para que aprendan buenos modales o que se intente hacerle entender la importancia de construir la paz en su entorno.

Es normal que los adultos tengan miedo al observar que su hijo pequeño de dos añitos, sea el que comience siempre con las peleas. Estos padres piensan que si de chico es así, de grande va a tener mal comportamiento o se convierta en un niño mimado y por consiguiente malcriado. Hay que saber que es demasiado pequeño para tener sentimientos hacia los demás o que conozcan el valor de la justicia. Permita a su hijo que arrebate los juguetes, y en caso de notar que siempre lo hace, una sugerencia es dejar que juegue con niños mayores, que ya saben defender sus derechos y no van a dejar que se les quite los juguetes de forma tan sencilla. También hay mucho tiempo por delante, para inculcar disciplina a un pequeño.

Si un niño de 2 años no quiere prestar sus juguetes, se está comportando de forma normal para esta edad. No se puede forzar la generosidad. Gradualmente la irá adquiriendo y en la medida de que abandone el egocentrismo típico, va a desear empezar a querer y disfrutar de la compañía de otros niños. Si un adulto quiere obligar a que preste un juguete a otro, le puede provocar la sensación de que el mayor quiere quitarle sus cosas, y esto, seguramente lo vuelva más posesivo. Ahora, cuando se trata de un niño de tres años o más, y vemos que le está resultando difícil jugar con otros de su edad, quizá sea momento de consultar con alguien entendido en el tema, por ejemplo, un psicólogo infantil.

Juguetes para bebés

Sus diferentes texturas ayudan al bebé a satisfacer la necesidad de morder y a calmar las encías durante la dentición. Cuentan con diferentes texturas para ayudar a estimular el desarrollo del tacto del bebé. Ayudan al bebé a usar sus pequeñas manos y dedos para hacer los movimientos de precisión de agarre y manipulación de objetos, así como a usar y controlar sus músculos. Con divertidos y coloridos diseños para estimular la percepción visual del bebé. Diferentes sonidos para ayudar a estimular el desarrollo auditivo del bebé.

Juguetes de 1 a 3 años

Como la motricidad es más avanzada en el niño de 1, 2 años y tres años de edad, se pueden presentar otro tipo de juguetes que seguir ayudando a los niños en su desarrollo tanto físico como emocional.

Juguetes de 4 a 6 años

Como todos sabemos la importancia de los juguetes en el desarrollo infantil es muy grande, por lo que a continuación presentamos otra serie de sugerencias para edades en que el sentido cognitivo es mayor, así como también la psicomotricidad, de aquí la aparición de los juegos de caja entre otros.

Juguetes de 7 a 10 años

Los juegos para niños recreativos son de una amplia gama. A continuación presentamos una serie de ello, para que los padres puedan encontrar una gran variedad y realizar el mejor regalo de reyes.

Juguetes para niños mayores de 11 años

Libros, juegos de caja, disfraces, robots…. la lista de elecciones es muy amplia y todo es válido para disfrutar al por mayor de cualquier regalo!! A disfrutar.

Gabriela Nari | Editora de Suhijo.com

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3 Comentarios

  1. Play is very important for children! of course yes!!

  2. Un artículo sumamente interesante. El juego en el niño es vital y ojalá este concepto estuviera bien presente en todos los educadores

  3. Hello there I am so grateful I found your blog, I have bookmarked it and also added your RSS feeds, so when I have time I will be back to read a lot more, Please do keep up the excellent work.

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