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La pubertad en el varón

¿Cuándo se inicia? ¿Cuáles son sus etapas? ¿Cómo podemos controlar su correcto desarrollo?

La pubertad es la etapa del desarrollo en que se hace posible la reproducción. Se entiende por pubertad o desarrollo puberal masculino al período extendido entre las primeras manifestaciones de maduración de los caracteres sexuales secundarios, abortion como exteriorización inicial, y la producción de espermatozoides maduros, como expresión final. Esto último entraña la posibilidad de fertilizar a la mujer.

Las manifestaciones características de la pubertad "Cara de un adolescente pensativo"masculina, son consecuencia de reacciones hormonales inducidas por la testosterona, más la actividad del epitelio seminífero (lugar de producción de los espermatozoides). En este período se producen modificaciones sexuales somáticas, pero también psicológicas, sociológicas y culturales.

El desarrollo puberal normal está caracterizado por tres modificaciones físicas importantes:

  • La madurez completa de las gónadas (testículos), los genitales externos y las características sexuales secundarias (cambio de voz, aparición de barba, distribución del vello, etcétera).
  • Alteraciones en la masa corporal y en la distribución de grasas.
  • Crecimiento óseo acelerado. La madurez sexual, con el desarrollo del potencial reproductivo, es la más importante, desde el punto de mira de la preservación de la especia.

¿Por qué se produce y cómo se inicia?

La pubertad es el resultado de una serie de procesos hormonales en los que intervienen, fundamentalmente, tres estructuras anatómicas y sus correspondientes hormonas:

Hipotálamo factor regulador (LHRH)

Hipófisis gonadotrofinas (LH y FSH)

Gónadas testosterona (hormona responsable de las características sexuales secundarias)

Las funciones de estas estructuras y los niveles hormonales (es decir la cantidad de hormonas segregadas), están relacionados en forma íntima y compleja.

La hipófisis gobierna el funcionamiento de todas las demás glándulas del organismo (gónadas, tiroides, suprarrenales, etc.), para lo cual produce hormonas específicas. Las hormonas que rigen el funcionamiento de las gónadas (testículos, ovarios) se denominan gonadotrofinas, son iguales en el hombre y en la mujer, pero sus efectos son diferentes; en el hombre estimulan el funcionamiento testicular y en la mujer, el ovárico.

Las gonadotrofinas son, principalmente, dos: la luteinizante (LH) y la foliculoestimulante (FSH). Simplificando, podríamos decir que la LH estimula la secreción de la testosterona y la FSH induce la producción y maduración de los espermatozoides.

La pubertad se desencadena por un aumento de la secreción de gonadotrofinas, lo que se debe a un complejo mecanismo determinado genéticamente, y que puede ser influido por diversos factores ambientales, emocionales, etcétera. Este aumento de gonadotrofinas, que al principio ocurre durante el sueño, y luego durante todo el día, produce un incremento de la secreción de testosterona, a su vez, responsable de los cambios físicos y de la aparición de los caracteres sexuales secundarios, que se observan en esta etapa.

La primera manifestación de la pubertad, en los varones, es el aumento del tamaño testicular. En forma práctica, esto se determina por comparación con modelos elipsoidales preestablecidos, que indican el volumen del testículo.

El cuerpo se transforma

Entre los 11 y los 13 años aumenta la secreción sudoral axilar, con olor característico; luego aparece el vello axilar, que crece más lentamente que el vello pubiano. En la mitad del desarrollo puberal (entre los 13 ½ y 14 ½ años), se produce, por lo general, el pico máximo de crecimiento en el varón, que puede variar entre los 7 y los 12 cm por año. Sin embargo, el máximo crecimiento puede producirse entre los 12 y 16 años. En general el pico de crecimiento es menor cuanto más tarde ocurre. Habitualmente, a los 18 años el varón no crece más.

También entre los 12 y 14 años, puede aparecer una leve ginecomastia (aumento del tamaño de las mamas), que se manifiesta por un pequeño nódulo, a veces doloroso, debajo de la aréola, en una o ambas mamas. Esta ginecomastia puberal ocurre en el 70% de los niños o más, durante su desarrollo, y puede variar de un mínimo a un marcado crecimiento mamario. Desaparece sola. Sólo se indica extirpación cuando el agrandamiento es muy marcado y persistente, o cuando causa severos problemas psicosociales. La intervención siempre debe ser realizada por un cirujano experimentado.

Entre los 15 y 16 años aumenta el pelo del labio superior y comienza a crecer la barba, en las mejillas primero, y en el mentón después. Más tarde, aparece el vello en la región torácica.

En esta etapa existen profundos cambios psicológicos que no son sólo la consecuencia de las modificaciones hormonales, sino también de la maduración intelectual, emocional y cultural. Entre los aspectos que no pueden dejar de mencionarse, por su relación directa con el nivel de testosterona circulante, figura el aumento de la libido, en ocasiones tumultuoso, y en otras en menor escala. Aquí las características psicológicas y familiares de cada adolescente tienen una influencia importante. Las erecciones, que ya existían en la etapa prepuberal, se hacen más frecuentes, a la par que se agregan las eyaculaciones y el orgasmo. Los sueños eróticos y las poluciones nocturnas deben considerarse de carácter fisiológico, normales, aunque las variantes en cuanto a frecuencia son amplias. Habitualmente, se incrementa la frecuencia masturbatoria.

Conflictos y pubertad

En síntesis, la pubertad es uno de los períodos críticos de la vida, en el que el individuo se enfrenta a una serie de cambios fundamentales, no sólo en su propio cuerpo sino también en el ámbito psicológico y social.

Además comienza a experimentar nuevos sentimientos en las esferas afectiva y sexual, que no comprende acabadamente. Podemos ver que la cronología de este complejo proceso puede sentir marcadas variaciones individuales. Esto suele derivar en desajustes con respecto a sus pares y frecuentemente es origen de conflictos.

Es aquí que el pediatra desempeña un papel fundamental; por un lado, determinando si el proceso puberal está dentro de lo normal, informando, orientando y tranquilizando al paciente y a su familia, y por otro lado, detectando tempranamente las eventuales alteraciones.

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Fuente: Dra. Titania Pasqualini | Soy mamá – Guía práctica de pediatría

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Un comentario

  1. Gracias me ayudo mucho en mi tarea

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