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La pubertad en las mujeres y el dolor emocional por los cambios

Cuando las niñas llegan a la pubertad, muchos padres no estáeparados para el dolor que puede acompañar a este dramático cambio de vida. En consecuencia, algunas niñas no tienen la oportunidad de poner en orden sus sentimientos y se encierran en una semiperman melancolía. Sin duda alguna, el dolor es más que una emoción; es una mezcla de ira, tristeza, culpa y miedo además de confusión y desorientación. Algunas niñas reaccionan contra el dolor consumiendo drogas, alcohol y tabaco. El dolor también puede afectar a sus relaciones con la comida si intentan consolarse o castigarse comiendo mucho o poco. Y en algunos casos se cortan con navajas o trozos de vidrio, tienen relaciones sexuales prematuras e inadecuadas o piensan en suicidarse. El dolor se ve en el cuerpo de una niña: en los hombros caídos, los ojos tristes o los movimientos letárgicos. Además, es posible que al llegar a la pubertad tu hija esté especialm irritable, lo cual puede deberse a los cambios hormonales.

Parte de este dolor está relacionado con la "Adolesc rodeada de juguetes" obsesión social por la delgadez, que hace que nuestras hijas sientaofundam la pérdida de su cuerpo de niñas. Muchas han tenido las caderas estrechas y las piernas delgadas, con figuras que se acercaban al ideal que promocionan los medios de comunicación. Pero en la pubertad su cuerpo se desarrolla y cambia de forma. A algunas les parece que de rep se convierten en objetos de burla o de atención inapropiada por parte de los hombres. Incluso si toda la familia tiene una actitud respetuosa, las niñas suelen compararse con las imágenes esbeltas de la publicidad y se sin acomplejadas. De hecho, muchos psicólogos consideran la anorexia como un intento inconsci de recuperar la figura infantil.

Por otra parte, Tian Dayton, psicóloga especializada en s relacionados con el dolor, los traumas y la adicción, cree que las adolescs sufren por la pérdida de los placeres de la niñez y la proximidad de las responsabilidades adultas. A las que tienen madres que no paran de trabajar en casa, las responsabilidades femeninas no les resultan nada atractivas.

El dolor debe seguir su curso, pero las dificultades se pueden reducir. La proximidad de los padres es muy importante. El problema, dice Dayton, es que durante este período las niñas suelen apartar a sus padres, aunque deseen que permanezcan a su lado. Necesitan saber qstán ahí con sus mejores intenciones. El padre es el faro que ayuda a su hija a encontrar su camino a través del dolor de la adolescencia. Si te alejas demasiado puedes perderla.

Los padres pueden colaborar adoptando una actitud apropiada que permita la continuidad de su apoyo. Cuando el cuerpo de una niña comienza a desarrollarse, los padres suelen evitar su incomodidad desapareciendo emocionalm de la vida de sus hijas. Buscar el equilibrio adecuado es un ejercicio arduo, pero eso es algo que sólo se puede aprender en la práctica.

También las madres deben esforzarse para mantener la relación. Los viajes de fin de semana madre-hija son una ocasión estupenda para estrechar vínculos, descansar y reflexionar. Durante esos días puedes animar a tu hija a hablar con un método llamado escucha reflexiva. Si por ejemplo dice: Mi vida es una mierda, en vez de intentar consolarla podrías responder: Yo también me siento así de vez en cuando. ¿Qué parte de tu vida te preocupa?. Procura mantener un tono animado pero no superficial.

Cuando las adolescs están irritables mantener una conversación con ellas no resulta nada sencillo. Mostrar afecto puede ser aún más difícil. Sin embargo, te recomendamos que busques ocasiones en la que puedas demostrarle físicam lo que sis. Tu hija necesita tu contacto para crecer. Te ayudará recordar que las muestras de cariño no siempre tienen que ser espontáneas (aunque también estas son agradables). Una madre que sentía una aversión física hacia su hija de catorce años, qn cuestión de meses se había convertido en un monstruo furioso y desafiante, comenzó a buscar situaciones en las que podía conectar con la niña. Me di cuenta de que cuando íbamos todos a la iglesia se apoyaba en mí, y entonces me sentía unida a ella. Así que ahora estoy deseando que lleguen esos momentos para poder estar juntas. Otros padres han comprobado que dar masajes a las adolescs les ofrece la oportunidad de expresar su afecto. Si le das un masaje a tu hija en los hombros dile que después ella te dé otro a ti.

Por último, mientras sigues apoyándola a superar la pérdida de su niñez, no hagas caso a los que te digan que la consis demasiado. Las niñas no se convierten en monstruos de rep. Tu hija no puede dejar atrás el dolor sin más para seguir adelante. Cuando aprenda a amar su cuerpo lo sabrás; caminará con más alegría, volverá a tener brillo en los ojos y se sentirá segura en su cuerpo de mujer.

Fu: Brenda Lane Richardson – Elane Rehr | Cómo ayudar a tu hija a amar su cuerpo

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2 Comentarios

  1. Amazing! You know I love your blog!!!

  2. me parecio muy interesantes

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