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Dolores del alma

Hay niños ansiosos, nerviosos, hiperactivos, tristes, agresivos, inquietos, molestos, miedosos, fóbicos, etc. Otros se ponen a llorar desconsoladam cuando ven que su madre sale a trabajar, o que los padres salen de noche, o manifiestan ciertos dolores de vientre, o de cabeza ante la perspectiva de quedarse solos. Otros niños son utilizados por los padres como medio entre las peleas, sobre todo si son hijos de padres separados. Otro buen número de niños, es centro de burlas o peor aún de bullying en la escuela o en el barrio, bien porque tienen algúoblema por ejemplo de obesidad, o simplem porque no pudieron integrarse de forma correcta en el grupo. Todos estos sentimientos son los que se quiere expresar, cuando nos referimos a dolores del alma o anímicos en los niños.

dolor es experimentado por "Niña triste sentada en un sofá"todos los niños en algún momento de su vida. Si bien es cierto que ciertos pequeños tienen las cosas más difíciles que otros, ninguno se salva de qn algún momento de su vida, aparezcan estos dolores; así por ejemplo, una chica qstá entrando en la pubertad si dolores emocionales por los cambios en su cuerpo, o bien los niños que sin desesperanza ante conducta problemática, en fin, es vivenciado por niños de todas las edades y este dolor siempre remite a la separación de algo. En la infancia, el dolor es mucho más hondo qn el adulto, que a su vez piensa ql niño no tiene problemas reales ¡vaya si los tiene!, sucede ql adulto tiene la capacidad de poder distanciarse de los problemas, de pensar en ellos y muchas veces de superarlos. El niño según la edad que tenga, en ocasiones no puede nder ni siquiera la causa de muchas cosas que suceden en su entorno, y mucho menos de comprenderlo ni de solucionarlo; solam les alivia el olvido o la distracción del problema en sí. Cuando el niño es más grande, tiene otras armas para enfrentarse a los mismos pero aquí es vital el papel que desempeña el adulto con respecto al niño, es decir, que sepa escucharlo y situarse en el lugar del niño sin ponerlo nunca, en el lugar de víctima ni darle manifestaciones de compasión.

Antes de los diez años de edad, generalm un niño no está aún en condiciones de elaborar de forma consci la angustia anímica. Pero, si percibe o ve ql adulto acepta el problema, lo escucha, lo ayuda a resolverlo, entonces si fuerzas para seguir adelante y sobre todo, percibe que su pesar sí tiene sentido. Comienza a ver que la vida presenta este tipo de trabas pero que pueden ser superadas. Además, un niño angustiado que vive la experiencia de contemplar a un adulto actuando de forma segura y haciéndose cargo, en el niño se implantará la semilla de querer ser él, como ese adulto que tiene esa autoestima y confianza en sí mismo tan grande. De a poquito va a ir también aprendiendo a transformar su actitud temerosa fr al mundo y es importante reiterar que gran parte de la paternidad se trata justam de recibir en la conciencia (en lugar del niño), la parte de la carga qste todavía no puede sobrellevar, siendo como siempre en el rol de padres: que brindar amor e interés por lo que le sucede al niño, es el mejor remedio para cualquier dolor del alma.

Gabriela Nari | Editora de Suhijo.com

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