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El miedo a las heridas

El miedo a las heridas en el cuerpo, cialis entre el niño de dos años hasta el niño de cinco años, capsule es muy común y existen cosas que están en manos de los adultos para prevenir o aliviar dichas inquietudes. A esta edad los niños quieren saber la causa de todo, se angustian con facilidad y aplican los peligros a sí mismos. Entonces, si ven a otra persona con malformaciones, lo primero que hacen es preguntar qué le pasó, luego se ponen en su lugar y lo más seguro es que pregunten si puede sucederle lo mismo.

Los niños sufren estos miedos "Madre con su hija que se cayó de la bicicleta" infantiles no solamente con las heridas reales, sino que confunden y afligen con respecto a las diferencias de sexo entre ellos, así que, si un varón ve a una niña desnuda, puede llamarle la atención de que no tenga un pene como el suyo e inmediatamente va a preguntar ¿qué le sucedió? Y si no hay alguien cerca que le dé una respuesta clara y satisfactoria, como la imaginación en los niños es muy grande, probablemente saque la conclusión de que le ocurrió algún accidente para luego pensar que lo mismo le puede ocurrir a él; por esta razón hay que entender que existen miedos infantiles comunes en todos los niños, y hay que tener mucha tolerancia ante los mismos.

Esta inquietud es una característica en los niños de tres años o más y la misma se presenta de varias formas, por ejemplo, se advierte en un niño de esta edad que se empezó a inquietar con relación al cuerpo de su hermana menor, y además se afligía en cuánto algo en la casa se rompía. Sus padres tuvieron el suficiente atino como para contenerlo y preguntarle con paciencia por qué se angustiaba cada vez que veía algo roto, hasta que el niño pudo expresar que a su hermana se le había roto el cuerpo y sacar sus miedos hacia fuera.

En los niños normales hay predisposición a preguntar acerca de tales cosas como las diferencias corporales y es menester evitar los miedos en niños de esta edad proporcionándoles respuestas tranquilizadoras y breves y jamás rezongarlo, avergonzarlo, hacerlo callar o negarse a contestar ya que la conclusión que pueden sacar en este caso, es que están ante algo peligroso. Una buena comparación, lo va a ayudar a entender la respuesta como por ejemplo decirle que la hermanita es como mamá y él es como papá, que las niñas tienen pecho porque de grandes van a poder tener bebés y las mamas se preparan para la futura lactancia.

Para finalizar es necesario nombrar que también a esta edad es un período en el cual se produce de modo natural, un gran interés por saltar, trepar, explora, correr, etc. y si bien por un lado produce placer, por el otro entre los miedos comunes en los niños de tres a cinco años, es que suele despertar gran inquietud por los accidentes y, si observamos a un niño de esta edad y quizá un poco más, cuando rechaza algún alimento partido como por ejemplo un bizcocho, para pedir uno entero, es la razón de que se aflija tanto por algo roto.

Gabriela Nari | Editora de Suhijo.com

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